Montevideo, 26 de mayo de 2026.
Señora Presidenta de la Cámara de Senadores
Ing. Carolina Cosse
Presente.-
De nuestra consideración,
De conformidad con lo dispuesto por el artículo 166 del Reglamento de Cámara de Senadores, me dirijo a usted a efectos de presentar el Proyecto de Ley, con su exposición de motivos, que se adjunta, por el cual se autoriza al Banco Central del Uruguay a acuñar monedas conmemorativas del ciento setenta aniversario del nacimiento de José Batlle y Ordóñez.
Saludan atentamente,
Pedro Bordaberry
Andrés Ojeda
Robert Silva García
Tabaré Viera
Gustavo Zubía
EXPOSICION DE MOTIVOS
José Pablo Torcuato Batlle y Ordóñez, nacido en Montevideo el 21 de mayo de 1856, fue sin lugar a duda una figura emblemática y determinante de la historia política y social de nuestro país. No en vano ha sido llamado “el arquitecto de la modernización de Uruguay”. Su inmenso legado es reconocido en todos los ámbitos políticos dentro y fuera del país.
Fue diputado (1887-1891), senador (1896-1899), y fundador del diario “El Día” (1878). El diario fue una herramienta para difundir sus ideales políticos. Por primera vez en Uruguay, un político se preocupaba por la ineficiencia del Estado, por las desigualdades sociales, por las condiciones precarias de los trabajadores.
Fue el primer Presidente uruguayo en plantear la redistribución de la riqueza como forma de financiar reformas sociales conducentes a mejorar la vida de los más vulnerables. Así nació el impuesto a la herencia, entre otros tributos que tenían en cuenta la capacidad contributiva de los individuos.
Fue dos veces presidente constitucional: entre 1903 y 1907, y entre 1911 y 1915. Ambos mandatos estuvieron marcados por reformas sociales, económicas y políticas audaces que colocaron a Uruguay a la vanguardia en la región y en el mundo. Tras la reforma constitucional que promovió para controlar al poder político, integró por varios períodos el Consejo Nacional de Administración, el cual presidió en dos ocasiones (1921-1923 y 1927-1928).
Impulsó transformaciones estructurales que mejoraron en forma tangible la calidad de vida de los individuos, construyó un Estado de bienestar con conquistas sociales que Estados Unidos y Europa no alcanzarían hasta décadas después.
Una de las hazañas más reconocida a nivel mundial fue la legislación de la jornada laboral de ocho horas en un momento histórico: fue la primera ley nacional con esta disposición, en un mundo donde en el que únicamente Australia y Nueva Zelanda habían alcanzado esta conquista. Se inició así una implementación progresiva de la limitación de la jornada laboral que, afortunadamente, fue una política de Estado en los años sucesivos hasta la época contemporánea.
También se encargó de crear las inspecciones laborales con consecuencias sancionatorias de magnitud.
La educación pública laica, gratuita y obligatoria recibió un gran impulso a partir del fortalecimiento de las escuelas públicas en todo el país, en particular rurales, así como la creación de liceos Departamentales y la Escuela de Artes y Oficios.
Creó el Banco de Seguros del Estado para monopolizar los seguros y fue la herramienta clave para trasladar el riesgo de accidentes laborales desde el individuo trabajador hacia el Estado, garantizando atención médica y asistencia económica.
La creación de Usinas Eléctricas del Estado en 1912 permitió bajar los costos de la electricidad y expandirla a gran escala, a través de inversiones masivas del Estado.
La regulación legal del divorcio también es fruto de la visión pionera de José Batlle y Ordóñez, marcando un hito al legalizar el primer divorcio vincular en América Latina, año 1907. Y poco más tarde, en 1913, don Pepe Batlle sorprendió al mundo con la legislación más radical en materia de divorcio: divorcio por la sola voluntad de la mujer sin expresión de causa.
Don Pepe Batlle fue el primer presidente de este país en hablar sobre las asimetrías de poder reales entre el hombre y la mujer, ponderando el rol de la ley para compensar las mismas, especialmente en el matrimonio. No hace falta abundar en más comentarios para reconocer la grandeza de este legado aún en la actualidad.
Uruguay fue también el primer país en América Latina en reconocer la patria potestad compartida de forma equivalente entre el hombre y la mujer progenitores en 1907.
En suma, José Batlle y Ordóñez tuvo un impacto incuestionable en la historia de nuestro país, siendo un referente del progreso y la justicia social. Tuvo un enfoque progresista en materia social, educativa, internacional y económica cuyo legado definió la identidad del Estado uruguayo para siempre. Fue un humanista, un republicano y un transformador que concibió al Estado como medio para lograr el bien mayor para la sociedad toda, en particular para los más vulnerables.
PROYECTO DE LEY
Artículo 1: Autorízase al Banco Central del Uruguay a proceder a la acuñación de monedas conmemorativas del ciento setenta aniversario del nacimiento de José Batlle y Ordóñez, hasta las cantidades y con las características y especificaciones establecidas en los artículos siguientes.
Artículo 2: El Banco Central del Uruguay podrá acuñar hasta 5.000 (cinco mil) unidades con las siguientes características:
a) el valor facial de cada unidad será de $ 2.000 (dos mil pesos uruguayos),
b) la moneda será de plata con un fino de 900 (novecientas) milésimas,
c) se admitirá una tolerancia por aleación de un 2% (dos por ciento),
d) tendrá 12,50 (doce con cincuenta) gramos de peso y 33 (treinta y tres) milímetros de diámetro,
e) se admitirá una tolerancia de peso del 2% (dos por ciento) por cada millar y de +/- 0,1 (un décimo) milímetros en el diámetro, y
f) su forma será circular y su canto, liso.
Artículo 3: El Banco Central del Uruguay determinará los elementos ornamentales que constituirán el anverso y reverso de las monedas.
Artículo 4: Facúltase al Banco Central del Uruguay a disponer la desmonetización de las monedas cuya acuñación se autoriza por la presente ley, y a su enajenación tanto dentro del territorio nacional como en el exterior. |